- Hola Elizabeth, buenas noches. - Pero en cuanto digo esas palabras ella se suelta a llorar y la verdad no entiendo nada y entonces continué. - ¿Te pasa algo Elizabeth? Ven siéntate ¿Qué necesitas?
- ¿Lo sabes, verdad? - Me pregunta y yo no entiendo su pregunta.
- ¿Saber qué? ¿Qué esta pasando?
- Has estado llorando, tienes los ojos rojos e hinchados. ¿Porqué llorabas? - No sabía que decirle pero contesté con la verdad, que no estaba llorando pero que ganas no me faltaban porque su hermano no asistió a nuestra cita y yo tenía que decirle algo muy importante y entonces yo iba a empezar a llorar pero no lo hice y estaba completamente desconcertada porque parece que no vino a lo que yo pensaba y entonces empecé a pensar en lo que tenía que saber. ¿Qué se supone que sabía? Pero en cuanto dije que me pasaba ella comenzó a llorar aún mas y mas y saca de su bolso una pequeña caja de alguna joyería y un papel y me los entregó y me dijo:
- Alberto traía esto, creo que te los iba a entregar cuando se vieran. - Ella no dejaba de llorar y yo de inmediato abrí el papel y parece ser una de esas notas que él hacía para recordar cuando tenía que dar algún discurso, en lo primero que pensé fue en el gran orador que es pero eso fue solo por un segundo porque de inmediato cerré la nota no la leí y lo primero que pude decir fue.
- Elizabeth ¿Dónde está Alberto? ¿Porqué no llegó, qué hizo tu mamá para que no llegara? - Comenzaron a caer mis lágrimas reprimidas y ella no dejaba de llorar sin decirme nada, levanté su cara para que pudiera mirarme y volví a preguntar. - Por el amor de Dios Elizabeth ¿Dónde esta tu hermano? - Creo que subí el tono porque de inmediato mi mamá se asomó para saber con quien estaba, pero no dijo nada solo observó y se quedó cerca de nosotras entonces seguí diciendo con mas tranquilidad. - Por favor Elizabeth dime que pasó ¿Porqué lloras tanto, porqué viniste? Le ha pasado algo a Alberto verdad, dime que pasa. - Y conforme avanzaban mis palabras mi llanto era mas fuerte y con mas desesperación, no entendía nada pero ya tenía una fuerte sensación en el estómago de que algo no estaba bien, si ella estaba ahí era porque algo había pasado y al fin me contestó, pero esas palabras la llevaré conmigo por el resto de mi vida, creo que Elizabeth no pudo decirlo con mas tacto.
- Mataron a Alberto, Carolina el está muerto por eso no llegó contigo, mi hermano no va a regresar jamás. - Sus palabras se me clavaron en mi cabeza escuché de inmediato a mi mamá decir - Oh Dios mío. - Mi respiración comenzó a acelerarse y las lágrimas que ya tenía se hicieron mas constantes, no encontraba forma de decir palabra alguna, quería hablar pero no podía y vi a Elizabeth completamente destrozada con sus manos en el rostro y sin dejar de llorar, no podía decir nada, escuché a mi mamá salir de ahí y yo seguía sin poder decir nada lo único que se me ocurrió fue abrazar a Elizabeth e intentar dejar de llorar y gracias a Dios ella contestó mi abrazo y así estuvimos un buen rato no se exactamente cuanto tiempo, solo recuerdo que dije que no era posible y continuamos abrazadas y así mismo durante ese abrazo yo pregunté que cómo había sido y ella comenzó a contarme que al principio no sabían que hacía ahí pero que ahora ya sabe que iba a verme y en el camino parece ser que lo asaltaron, lo encontraron sin dinero y sin celular y en una de las bolsas de su pantalón traía la caja que me dio junto con la nota y la tarjeta que dice que es miembro del club de oratoria y debate de la Universidad, Elizabeth me dijo que gracias a esa tarjeta lo identificaron y la localizaron a ella y que justo en ese momento sus papá debían estar identificándolo, estaba esperando que la llamaran y le confirmaran que se trataba de su hermano, que el agente que fué a decirles lo que había pasado dijo que él opuso resistencia cuando le quitaron una cadena que traía puesta y por eso le dispararon, me dijo que se le hacía raro que hablaran de una cadena cuando él nunca traía joyas puestas, me dijo donde fue que pasó todo y no dejó de llorar un solo momento. Después de escuchar eso me derrumbé por dentro y los latidos de mi corazón los podía sentir casi salir de mi pecho, la mayor parte de mi consciente no lo podía creer y la parte que lo creía comenzó a culparse Dios mío yo lo cité ahí y entonces todas esas patrullas y todo ese tumulto de gente que vi cuando regresaba a casa, se trataba de él y yo no presté la más mínima atención porque estaba dolida ya que no había llegado y seguí sin poder decir nada hasta que poco a poco empecé a ver todo completamente borroso y de repente ya no supe nada de nada. Cuando desperté mi mamá me tenía entre sus brazos y mi papá y mi hermano no dejaban de gritar mi nombre yo desperté pensando que estaba teniendo una pesadilla pero mis ideas se fueron cuando vi a Elizabeth sentada enfrente. Yuliana mi corazón y mi mente estaban echas trizas mi vida se vino abajo en solo unos minutos con tan solo 3 palabras y después de mi leve desmayo de 5 minutos sonó el teléfono de Elizabeth y era su hermano menor confirmando que sus padres identificaron a Alberto y que efectivamente se trataba de él escucho que dice que está conmigo y que vamos para allá y cuando cuelga ahora es ella la que se nos viene abajo pero reacciona rápido y mi papá se ofrece a llevarla a su casa ya que ella era seguro que no podría manejar pero me pide que vaya con ella e insiste en que yo tengo que estar con ellos que soy como parte de su familia, yo no creía lo que estaba escuchando y en el camino a su casa me cuenta que un día antes su madre al fin había aceptado que su hijo me quería y que tenía que darme una oportunidad de al fin conocerme no pude evitar volver a llorar cuando al fin había logrado dejar de hacerlo, tenía la mente en blanco y al llegar a su casa la señora Elizabeth se lanzó a mis brazos y decía <<Hija mía, Dios mío, mi hijo ya no está>> solo recuerdo eso y yo empecé a pedirle perdón no me pude resistir a decir - Perdóneme, perdóneme, por favor. - Elizabeth me hizo una seña de que me callara y entonces es la señora quien me pide perdón a mi y empieza a decirme que se siente terrible y que solo esperaba que ahora que su hijo ya no está pueda en su memoria seguir tratándome, dentro de mi pensaba que pasaría si supiera que no volverá a ver a su hijo por mi culpa, pero hice caso a Elizabeth y ya no dije nada. Pasé toda la noche ahí dormí en uno de los sillones las pocas horas que logré conciliar el sueño, todos estábamos en silencio y solo un padre puede tener la fuerza para encargarse de todos los trámites, le practicaron autopsia y su cuerpo lo entregaron hasta la mañana siguiente, aún no me hacía a la idea y cuando reaccionaba mi consciencia no me dejaba tranquila sabía que solo me sentiría en paz hasta que no hablara con la Señora Elizabeth y le dijera que su hijo iba a verme cuando un maldito le quitó la vida, antes de irnos a la funeraria hable con Elizabeth y le dije que tenía que hablar o si no jamás podría estar tranquila y entonces ella me dijo que estaba bien que le dijera si eso me hacía sentir mejor.
Ya en la funeraria fuera de la capilla encontré a la señora y hablé con ella sin parar de llorar le expliqué que yo cité a su hijo en ese lugar para arreglar las cosas y decirle que yo lo amaba, que ese lugar era especial para nosotros y que él no llegó, su primera reacción fue fulminarme con la mirada y después sus palabras, si de antemano creía que las palabras de Elizabeth eras lo peor que había escuchado en mi vida, lo que dijo la señora lo supera y esas palabras no las olvidaré jamás <<Llevaste a mi hijo ahí, tu lo mataste, lárgate de aquí>> le pedí y le pedí perdón y no podía moverme de ahí, se fue de ahí recriminándome y odiándome si antes me despreciaba en ese momento parecía odiarme, jamás me había sentido tan mal y no creo que algún día pueda superar esto, casi una hora después yo seguía ahí tirada contra la pared llorando con mis piernas abrazadas en posición fetal pero sin desear que nadie me abrazara solo yo con mi dolor pero entonces escuché al padre de Alberto fue por mi porque el cuerpo ya había llegado y yo solo pude decirle que creía que ya no iba a ser bienvenida y me dijo que lo sabía todo y que la señora Elizabeth quería hablar conmigo y entonces fui y la señora me abrazó y hasta hoy no había sentido un abrazo tan sincero y que lograra tranquilizarme tanto y aunque me siga sintiendo la peor persona del mundo ese abrazo me devolvió la mitad de mi alma perdida, me dijo que no pasaba nada que yo no era culpable de que un desalmado disparara un arma a su hijo y que por todo el amor que ambas sentíamos por su hijo lo mejor era perdonar y que no me culpara por lo que pasó. Sus palabras eran sinceras Yuliana pero yo no puedo, me siento llena de rencor y odio contra mi y contra esa persona que ni tan siquiera conozco, cuándo me acerqué al féretro y lo vi por última vez entonces si estallé y me abracé a esa caja fría y recuerdo que empecé a decir << Perdóname Alberto, por favor regresa aún te tengo que decir tantas cosas no te puedes ir así, quiero estar contigo siempre yo te he querido desde el primer momento aún tengo que decirte que te amo. ¿Porque demonios me hiciste caso y fuiste? ¿Qué va a pasar con nuestro plan de ir a Italia, Francia y España al terminar la carrera? Dios mio regrésalo te has llevado a la mejor persona que he conocido>> y después de eso solo me dedique a llorar, de ahí solo recuerdo gente dando el pésame, algunos de sus amigos llegaron y sin conocerme me decían que lo sentían como si en verdad supieran lo que sentíamos tal vez fue el dolor lo que mantuvo callada y prudente pero juro que no quiero mas pésames ni abrazos ni nada porque no soy yo quien merece eso, pero si eso ya era doloroso la cremación fue aún peor el aroma afuera del crematorio y darme cuenta que aquella persona que conocí desde niña con tantos ideales y un gran futuro por delante y que además me quería con todo su ser se estaba convirtiendo en cenizas eso ha sido lo peor que he podido vivir , te puede haber llamado y se que hubieras estado conmigo pero no merezco que nadie comparta mi dolor pude aceptar el abrazo y el consuelo de mi mamá porque se que también le tenía cariño a Alberto al final de cuentas también lo conoció desde los 8 años y ambas lo vimos convertirse en un hombre con grandes sentimientos y ahora ambas somos testigos de su partida.
Ya en la funeraria fuera de la capilla encontré a la señora y hablé con ella sin parar de llorar le expliqué que yo cité a su hijo en ese lugar para arreglar las cosas y decirle que yo lo amaba, que ese lugar era especial para nosotros y que él no llegó, su primera reacción fue fulminarme con la mirada y después sus palabras, si de antemano creía que las palabras de Elizabeth eras lo peor que había escuchado en mi vida, lo que dijo la señora lo supera y esas palabras no las olvidaré jamás <<Llevaste a mi hijo ahí, tu lo mataste, lárgate de aquí>> le pedí y le pedí perdón y no podía moverme de ahí, se fue de ahí recriminándome y odiándome si antes me despreciaba en ese momento parecía odiarme, jamás me había sentido tan mal y no creo que algún día pueda superar esto, casi una hora después yo seguía ahí tirada contra la pared llorando con mis piernas abrazadas en posición fetal pero sin desear que nadie me abrazara solo yo con mi dolor pero entonces escuché al padre de Alberto fue por mi porque el cuerpo ya había llegado y yo solo pude decirle que creía que ya no iba a ser bienvenida y me dijo que lo sabía todo y que la señora Elizabeth quería hablar conmigo y entonces fui y la señora me abrazó y hasta hoy no había sentido un abrazo tan sincero y que lograra tranquilizarme tanto y aunque me siga sintiendo la peor persona del mundo ese abrazo me devolvió la mitad de mi alma perdida, me dijo que no pasaba nada que yo no era culpable de que un desalmado disparara un arma a su hijo y que por todo el amor que ambas sentíamos por su hijo lo mejor era perdonar y que no me culpara por lo que pasó. Sus palabras eran sinceras Yuliana pero yo no puedo, me siento llena de rencor y odio contra mi y contra esa persona que ni tan siquiera conozco, cuándo me acerqué al féretro y lo vi por última vez entonces si estallé y me abracé a esa caja fría y recuerdo que empecé a decir << Perdóname Alberto, por favor regresa aún te tengo que decir tantas cosas no te puedes ir así, quiero estar contigo siempre yo te he querido desde el primer momento aún tengo que decirte que te amo. ¿Porque demonios me hiciste caso y fuiste? ¿Qué va a pasar con nuestro plan de ir a Italia, Francia y España al terminar la carrera? Dios mio regrésalo te has llevado a la mejor persona que he conocido>> y después de eso solo me dedique a llorar, de ahí solo recuerdo gente dando el pésame, algunos de sus amigos llegaron y sin conocerme me decían que lo sentían como si en verdad supieran lo que sentíamos tal vez fue el dolor lo que mantuvo callada y prudente pero juro que no quiero mas pésames ni abrazos ni nada porque no soy yo quien merece eso, pero si eso ya era doloroso la cremación fue aún peor el aroma afuera del crematorio y darme cuenta que aquella persona que conocí desde niña con tantos ideales y un gran futuro por delante y que además me quería con todo su ser se estaba convirtiendo en cenizas eso ha sido lo peor que he podido vivir , te puede haber llamado y se que hubieras estado conmigo pero no merezco que nadie comparta mi dolor pude aceptar el abrazo y el consuelo de mi mamá porque se que también le tenía cariño a Alberto al final de cuentas también lo conoció desde los 8 años y ambas lo vimos convertirse en un hombre con grandes sentimientos y ahora ambas somos testigos de su partida.
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